En los últimos años, hemos visto un aumento alarmante en las tasas de sobrepeso en niños de 6 a 12 años, una etapa clave para el desarrollo de hábitos saludables. Sin embargo, cuando el exceso de peso supera ciertos límites, entramos en el terreno de la obesidad mórbida infantil, que consiste en un exceso extremo de grasa corporal que pone en riesgo claro la salud del menor.
¿Qué es la obesidad infantil y cómo se calcula?
La obesidad infantil es una acumulación excesiva de grasa corporal que supone un riesgo para la salud del niño. A diferencia de los adultos, el cálculo no se basa en un número fijo. Aunque partimos del Índice de Masa Corporal (IMC) (peso en kilogramos dividido por la altura en metros al cuadrado), hay cruzar este dato con la edad y el sexo del menor, utilizando las tablas de crecimiento estandarizadas (curvas de la OMS).
Se clasifica según los percentiles:
- Sobrepeso: cuando el IMC se sitúa igual o por encima del percentil 85.
- Obesidad: cuando el IMC alcanza o supera el percentil 95.
- Obesidad mórbida: generalmente, cuando el IMC es ≥ 120% del percentil 95, o un IMC ≥ 40.
Por tanto, un niño puede tener el mismo peso que otro, pero dependiendo de su edad y estatura, uno podría estar en normopeso y otro en situación de obesidad.
Causas de la obesidad mórbida infantil
El desarrollo de obesidad mórbida infantil responde a múltiples factores. Podemos diferenciarlos en tres áreas distintas: ambientales, biológicas y psicológicas.
- Factores ambientales y estilo de vida
- Entorno obesogénico: la alta disponibilidad de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, tanto en el entorno social como, a veces, en el propio hogar de los niños.
- Sedentarismo: el aumento de tiempo frente a pantallas y la falta de actividad física en general.
- Factores biológicos y genéticos: son menos comunes como causa única, pero existe una predisposición genética en cómo metabolizamos los alimentos y cómo se desarrolla nuestro centro de control del hambre.
- Factores psicológicos: problemas como el estrés, la ansiedad o la depresión pueden derivar en una ingesta compulsiva.
Síntomas
Más allá del aumento de peso, la obesidad mórbida infantil presenta síntomas físicos y psicosociales que pueden afectar el día a día del alumno en el colegio:
- Físicos: dificultad para respirar (especialmente al hacer deporte), fatiga rápida, apnea del sueño, dolores articulares (sobre todo en rodillas y caderas), y problemas dermatológicos (por ejemplo, rozaduras).
- Psicosociales: baja autoestima, aislamiento social y un mayor riesgo de sufrir acoso escolar.
Riesgos para la salud
Es fundamental intervenir a tiempo porque los problemas asociados a la obesidad severa en la infancia son graves y pueden volverse crónicos en la edad adulta:
- Metabólicos: resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo II (cada vez más frecuente en niños), así como dislipidemias (colesterol alto).
- Cardiovasculares: hipertensión arterial temprana.
- Hepáticos: hígado graso no alcohólico.
- Ortopédicos: problemas de crecimiento óseo, pie plano y deformidades en extremidades inferiores.
Tratamiento y manejo
El tratamiento de la obesidad infantil requiere un cambio de estilo de vida integral y sostenido en el tiempo.
El manejo clínico debe ser multidisciplinario, involucrando a pediatras, psicólogos y especialistas en actividad física. Aunque, de todos ellos, el pilar fundamental es la reeducación alimentaria.
El papel del nutricionista escolar
Contar con un servicio de nutricionista escolar, como el que ofrece IMENA, es una herramienta diferenciadora y preventiva de primer orden. Nuestro papel en las escuelas va mucho más allá de diseñar el menú del comedor. Trabajamos en:
- Detección temprana: identificar casos de riesgo sin estigmatizar al alumno.
- Educación nutricional: enseñar a los niños a relacionarse de forma saludable con la comida mediante talleres y actividades.
- Adaptación de menús: asegurar que la oferta alimentaria cubra las necesidades nutricionales específicas.
- Asesoramiento a familias: servir de puente entre la escuela y el hogar para unificar criterios de alimentación.
Abordar la obesidad infantil es responsabilidad de todos, y desde el servicio de salud escolar estamos comprometidos a ser parte activa de la solución.