Bebés y televisión: ¿es perjudicial la exposición a las pantallas?

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De acuerdo con la OMS y la Asociación Española de Pediatría, es fundamental evitar que los bebés menores de 18 a 24 meses usen pantallas, ya sean móviles, tablets o la televisión.

Vivimos rodeados de tecnología y es cada vez más común ver a niños muy pequeños hipnotizados frente a un móvil o una tablet. Para muchos padres, las pantallas funcionan como una especie de "chupete electrónico" muy eficaz. Los niños se quedan tranquilos y ellos pueden descansar. Aparentemente, todo estaría bien, ¿no?

Sin embargo, cuando nos preguntan en consulta si es malo que los bebés vean la tele o usen pantallas, la respuesta de la comunidad científica es cada vez más clara: sí, es perjudicial, especialmente durante el primer año de vida. En esta etapa, el cerebro del bebé está en pleno desarrollo y necesita estímulos reales, no virtuales.

¿Por qué es perjudicial la televisión para los bebés?

El cerebro de un bebé no procesa las imágenes de una pantalla como lo hace un adulto. Para ellos, es una sucesión de luces y ruidos que sobreestimulan su sistema nervioso sin aportar un aprendizaje real.

Existen varios motivos por los que debe evitarse la exposición de los bebés a la televisión y a las pantallas:

  1. Atención fragmentada: incluso tener la televisión en bebés de 2 meses puesta de fondo es perjudicial. El ruido constante interrumpe sus momentos de juego y desconexión.
  2. Afecta al sueño: la luz de los dispositivos interfiere en la melatonina, dificultando el descanso, que es vital para su crecimiento.
  3. Frena el desarrollo del lenguaje: los bebés aprenden a hablar interactuando con personas que les miran y responden a su interacción. Un vídeo en una pantalla no ofrece esa comunicación de ida y vuelta.
  4. Ocupa tiempo de otras actividades más importantes: el tiempo que pasan frente a la pantalla es tiempo que no están moviéndose, manipulando objetos o interactuando con sus padres.

¿Qué recomiendan los expertos?

Muchos padres se preguntan si los bebés pueden ver la tele, aunque sea un rato o viendo únicamente programas educativos aptos. Organismos como la Academia Española de Pediatría y la OMS son contundentes con sus pautas por edades:

  • Bebés menores de 18-24 meses: evitar totalmente el uso de pantallas. La única excepción serían las videollamadas con familiares (porque hay interacción social), y siempre bajo supervisión.
  • Niños de 2 a 6 años: continuar con un uso muy limitado de pantallas. El contenido debe ser preferentemente educativo, cuentos o canciones. Acompañados de un adulto que les explique qué están viendo (no dejarles solos frente al dispositivo).
  • Niños de 7 a 12 años: como mucho una hora diaria. Incluyendo la exposición a pantallas en el colegio.
  • Niños de 13 a 16 años: como mucho dos horas diarias. Es recomendable la supervisión por parte de un adulto o el uso de filtros de contenido.

Alternativas para el desarrollo del bebé

Sabemos que criar es agotador y que las pantallas ofrecen un respiro, pero existen alternativas que favorecen su desarrollo y entretienen al bebé sin riesgos:

  • Paseos al aire libre: el mundo real, con sus luces naturales, sombras y sonidos, es el mejor estímulo para un cerebro en construcción.
  • Juego en el suelo: dejarles libertad de movimiento sobre una manta/alfombra con juguetes de diferentes texturas y colores.
  • Lectura de cuentos: aunque sean muy pequeños, escuchar la voz de sus padres y ver dibujos estáticos fomenta el vínculo y el lenguaje.
  • Música y baile: poner música y moverles suavemente estimula sus sentidos de forma positiva.