La ansiedad en bebés es una respuesta de alerta del sistema nervioso del pequeño ante situaciones que percibe como amenazantes o estresantes.
Aunque los lactantes no pueden verbalizar sus miedos, experimentan estrés emocional. Un ejemplo de este estrés es la ansiedad por separación (que suele aparecer en torno a los 8 meses), pero también puede manifestarse como «estrés lácteo» o tensión a la hora de las tomas, ya sea por dificultades con la lactancia, por un ambiente ruidoso o por percibir el nerviosismo de los padres.
Síntomas de la ansiedad en los bebés
Los bebés, al no poder hablar, se comunican a través de su cuerpo y su comportamiento. Los adultos, en especial los padres y cuidadores debemos estar atentos a su lenguaje corporal. Las señales que nos pueden indicar que un bebé está experimentando ansiedad o estrés prolongado son:
- Llanto inconsolable y repentino, especialmente cuando te alejas o lo dejas en la cuna (ansiedad por separación).
- Alteraciones significativas en el sueño, como dificultad para conciliarlo o despertares muy frecuentes y agitados.
- Rechazo al alimento, irritabilidad durante las tomas, incluso con arqueo de la espalda al intentar darle el pecho o el biberón.
- Dificultad para relajarse: se muestran rígidos, con los puños muy apretados y el ceño fruncido de manera constante.
- Apatía inusual, falta de contacto visual o pérdida de interés en los estímulos de su entorno (en casos de estrés crónico).
¿Qué hacer si padece de ansiedad?
Si notas que tu hijo presenta alguno de estos signos de forma recurrente, es probable que sea un caso de ansiedad en bebés. Por supuesto, es recomendable consultarlo con su pediatra para confirmar y, sobre todo, descartar otros diagnósticos; pero aquí te dejamos algunas pautas de actuación para aliviarle:
- Crea (y respeta) rutinas: los bebés se sienten seguros cuando saben qué va a pasar. Mantén horarios regulares para las comidas, los baños y las siestas.
- Promueve y mantén el contacto físico: el porteo, los masajes, el contacto piel con piel y abrazarlo con frecuencia reducen sus niveles de estrés.
- Despedidas progresivas: si la ansiedad es por separación, nunca te vayas a escondidas. Despídete siempre con una sonrisa y de forma breve.
- Ambiente relajado en las tomas: si detectas «estrés lácteo», busca un lugar tranquilo, sin pantallas ni ruidos fuertes, para que la alimentación sea un momento de conexión y paz.
- Revisa tu propio estrés: los bebés captan rápidamente cualquier cambio emocional en ti. Si tú estás experimentando ansiedad, él lo notará. Intenta respirar profundamente y relajarte antes de cogerlo.