La dermatitis atópica en niños es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Se caracteriza por la aparición de brotes de eccema, sequedad extrema y picazón intensa. Es muy frecuente en pediatría y suele aparecer en los primeros meses o años de vida. Aunque no es contagiosa, alterna periodos de mejoría con épocas donde los síntomas empeoran considerablemente.
Síntomas y localización según la edad
Los síntomas de la dermatitis en niños varían dependiendo de la etapa de crecimiento:
- En lactantes (hasta los 2 años): lesiones enrojecidas, descamadas o supurativas que suelen aparecer en el cuero cabelludo, las mejillas y zonas de extensión de brazos y piernas. El picor puede interferir con el sueño.
- En niños mayores (a partir de los 2 años): el sarpullido suele cambiar de ubicación y concentrarse en los pliegues de la piel: detrás de las rodillas, en la parte interna de los codos, en el cuello, en las muñecas y los tobillos. La piel afectada tiende a engrosarse y endurecerse por el rascado continuo.
Causas de la dermatitis atópica infantil
Las causas del eczema infantil son multifactoriales. Suele aparecer por una combinación de factores que alteran la función de barrera protectora de la piel. Destacamos las siguientes causas:
- Genética: existe una fuerte predisposición hereditaria y sería la causa última de esta patología. Los niños con antecedentes familiares de dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica tienen mayor riesgo de desarrollarla.
- Disfunción del sistema inmunitario: el sistema inmune no funciona correctamente. Se encuentra en un estado de hiperalerta y reacciona de forma desproporcionada ante sustancias ambientales que deberían ser inofensivas (alérgenos), provocando la respuesta inflamatoria.
- Factores ambientales desencadenantes: aunque no son la causa inicial, el entorno actúa como el causante de que la enfermedad se active. Esto incluye la exposición a aire seco o frío, el contacto con alérgenos (por ejemplo: ácaros del polvo, polen, humedad) o el contacto con irritantes químicos que el cuerpo del niño no sabe procesar correctamente.
Cómo tratarlo y consejos de prevención
El tratamiento busca aliviar el picor, reducir la inflamación y prevenir nuevos brotes:
- Hidratación diaria: aplicar cremas emolientes sin perfume varias veces al día para restaurar la barrera cutánea.
- Baños cortos: ducharse con agua tibia (no caliente) durante 5-10 minutos, usando jabones adecuados.
- Corticoides tópicos: en fase de brote, el pediatra o médico escolar puede recetar cremas con corticoides para bajar la inflamación rápidamente.
- Ropa adecuada: utilizar ropa de algodón, evitando la lana o las telas sintéticas que aumentan el picor y la sudoración.
Preguntas frecuentes
A continuación respondemos a algunas de las dudas más frecuentes sobre la dermatitis atópica infantil:
¿Cómo curar la dermatitis atópica en niños?
La dermatitis atópica es una condición crónica, así que actualmente no tiene cura como tal. Sin embargo, con un cuidado adecuado y continuo de la piel (mucha hidratación) y evitando los desencadenantes, se puede controlar y, en muchos casos, los brotes pueden disminuir o incluso llegar a desaparecen al llegar a la pubertad.
¿Qué no debe comer un niño con dermatitis atópica?
En principio, un niño atópico debe llevar una dieta normal y equilibrada. Solo se retirarán ciertos alimentos si un alergólogo confirmase que el niño tiene una alergia alimentaria que está empeorando sus brotes de piel.
¿Qué provoca un brote de dermatitis atópica?
Los brotes pueden ser desencadenados por muchas causas. Entre los desencadenantes más comunes tenemos el sudor excesivo, el estrés emocional, el aire seco y frío, las duchas con agua muy caliente, tejidos ásperos como la lana, y el contacto con irritantes químicos (jabones fuertes, perfumes, detergentes).
¿Cómo son los niños con dermatitis atópica?
Físicamente, suelen presentar piel muy seca y rascarse con frecuencia. A nivel emocional, los brotes severos pueden causar irritabilidad, frustración y problemas de sueño debido al picor intenso prolongado, lo que a veces afecta su rendimiento escolar o su estado de ánimo.