Los dolores de crecimiento en niños son calambres o dolores musculares benignos muy habituales durante la etapa infantil. Se caracterizan por la aparición de molestias nocturnas en las piernas que, con frecuencia, pueden preocupar a los padres.
Es un motivo de consulta muy habitual en el entorno escolar y pediátrico (de hecho, es muy frecuente verlo desde la consulta escolar), dándose generalmente entre los 3 y los 12 años. Aunque puedan resultar dolorosos, no son una enfermedad y, lo más importante, no interfieren con el desarrollo físico normal del menor.
Características de los dolores de crecimiento
Identificar estas molestias suele ser sencillo si prestamos atención a sus patrones. Sus características principales son:
- Síntomas nocturnos: suele dolerle a última hora de la tarde o incluso llegar a despertar al niño en mitad de la noche.
- Afectación bilateral: se presentan en ambas piernas a la vez (muslos, pantorrillas o detrás de las rodillas).
- Dolor de tipo muscular: el niño siente molestia en el músculo, pero las articulaciones no presentan enrojecimiento ni inflamación.
- Alivio con la presión: masajear la zona afectada relaja y alivia al niño.
Síntomas y causas de los dolores de crecimiento
Aunque pueda sorprender, no hay evidencia médica de que el crecimiento de los huesos duela. Las causas de estos dolores apuntan más bien al cansancio muscular tras un día de actividad física intensa (correr, jugar o hacer deporte). Los principales síntomas de dolores de crecimiento incluyen la sensación de calambre/pinchazo o de un dolor sordo del músculo (una molestia leve, continua y difícil de ubicar con precisión).
¿Cómo aliviar el dolor de crecimiento en niños?
Por suerte, existen pautas de actuación sencillas para aliviarlo en casa:
- Masajes suaves: frotar las piernas ayuda a relajar la musculatura.
- Calor local: aplicar una manta eléctrica o una bolsa de semillas calientes antes de dormir disminuye la sensación dolorosa.
- Estiramientos: seguir rutinas de estiramiento muscular durante el día previene la sobrecarga.
- Analgésicos: en casos de dolor muy intenso que impida el descanso, el médico puede pautar el uso puntual de medicamentos.
Caso especial: el dolor de rodilla por crecimiento
Es habitual que nos consulten tanto padres como profesores específicamente por el dolor de rodilla por crecimiento. En este caso es importante aclarar que el dolor de crecimiento típico afecta a los músculos alrededor de la rodilla, pero no a la articulación en sí.
Si el niño siente dolor localizado exactamente en el hueso, hay inflamación, enrojecimiento o cojera, se debe consultar al médico para descartar otras patologías, como, por ejemplo, la enfermedad de Osgood-Schlatter. Esta afección es muy frecuente cuando los niños “pegan el estirón”: ante el crecimiento rápido de los huesos, los tendones se tensan y, si el niño hace mucho deporte, tiran de la zona debajo de la rótula provocando dolor e inflamación.
Preguntas frecuentes
A continuación respondemos a algunas de las dudas más frecuentes sobre los dolores de crecimiento en niños:
¿Dónde duele cuando crecen los niños?
Generalmente, el dolor se localiza en la parte delantera de los muslos, en las pantorrillas o en la parte posterior de las rodillas.
¿Cuánto tiempo pueden durar los dolores de crecimiento?
Los episodios suelen durar desde unos pocos minutos hasta dos horas, y la etapa en la que son propensos a sufrirlos termina habitualmente al llegar a la adolescencia.
¿Cuáles son los síntomas del crecimiento de estatura?
El crecimiento físico normal no produce síntomas de dolor. El estirón se evidencia por el aumento de talla, una mayor necesidad de descanso y, a veces, un aumento del apetito que debe gestionarse adecuadamente.
¿Cómo saber si el dolor de rodilla es por crecimiento?
El dolor por crecimiento cede con masajes, aparece de noche y no presenta inflamación. Si, por el contrario, la rodilla está caliente, hinchada o el dolor no queda circunscrito a la noche, se debe consultar con un médico.